Buscan controlar el uso de los antibióticos para que no pierdan efecto

Para combatir el problema de la resistencia a los antibióticos, los ministerios de Salud y de Agricultura lanzaron una estrategia que implicará capacitar a los médicos y a los veterinarios para que receten medicamentos sólo cuando corresponden y controlar más los hospitales y los establecimientos agropecuarios. A la iniciativa también se sumó la Sociedad Argentina de Infectología que venía advirtiendo las consecuencias del problema: por el exceso en su uso tanto en humanos como en animales, muchos fármacos dejan de ser útiles cuando realmente se los necesita.
A fines de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había instado a los gobiernos para que tuvieran en cuenta un plan de acción global contra la resistencia a los antibióticos. Se calcula que el abuso está causando la muerte de 700.000 personas por año: son personas que sufren infecciones pero no consiguen curarse porque fueron afectados por microorganismos resistentes.
Ayer, los titulares de las carteras de Salud y Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina, Daniel Gollan y Carlos Casamiquela, respectivamente, firmaron una resolución para poner en marcha la estrategia nacional con el fin de “garantizar un uso responsable” de medicamentos antibióticos esenciales para la salud humana y animal. El problema de la resistencia compete también al sector agropecuario porque muchos productores y veterinarios dan antibióticos a los animales para prevenir y para tratar enfermedades y para favorecer el crecimiento rápido. Y hay también abusos en la administración de los fármacos, que lleva a que las bacterias resistentes sean transferidas a los humanos, a través del consumo de alimentos de origen animal.
De acuerdo con el ministro Gollan, si no se revierte la situación, los antibióticos “cada vez van a servir menos para curar las enfermedades”. Apuntó que, además de controlar la medicación utilizada en la producción de animales, hace “falta mejorar la forma en que se prescriben los antibióticos, la forma en que se venden esos medicamentos y que la comunidad tome conciencia”. El titular de Agricultura aclaró que “hay una alta vinculación directa entre la salud humana y la salud animal: alrededor del 60% de los patógenos que afectan a la salud humana tienen origen animal”.
Desde la Sociedad Argentina de Infectología, se consideró que la estrategia lanzada es un “proyecto pionero” en la región. “El problema surge porque hay automedicación de la gente y porque se prescriben antibióticos innecesariamente tanto para los humanos como para los animales de consumo, como pollos y cerdos”, dijo a Clarín Pablo Scapellato, jefe de infectología del Hospital Santojanni y coordinador de la comisión sobre uso adecuado de recursos de la SADI. Daremos capacitación a profesionales para sumarnos a la iniciativa nacional lanzada por el Gobierno”.