Maratón olímpica de obras en Río a un año de los Juegos

A 12 meses de que la llama olímpica se encienda por primera vez en un país tropical, Río de Janeiro, cuna del samba pero también manchada por la violencia y el caos, es un colosal cantero de obras que avanzan a buen ritmo.

Grúas, tractores y camiones demuelen, construyen y trajinan ruidosamente, levantando polvaredas. Apartamentos enteros tiemblan mientras bajo tierra un nuevo túnel del metro se abre paso.

“Vemos con un nivel de satisfacción muy grande que vamos a poder entregar en forma cronológica todas las obras”, dijo a la AFP el ministro de Deportes, George Hilton.

Tras el éxito contra todo pronóstico del Mundial de fútbol de 2014, luego de retrasos y violentas protestas, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff promete unos Juegos “perfectos” en los que 10.500 atletas de 205 países competirán en 42 disciplinas por 306 medallas.

Los expertos alertan sin embargo sobre las promesas incumplidas de descontaminación de las nauseabundas aguas de la Bahia de Guanabara, quizá el basurero más bonito del mundo, donde se disputarán las competencias de vela y windsurf.

Entre los desafíos de los organizadores, “el mayor es la limpieza de la bahía de Río”, advirtió el jefe del COI.

Además de inquietudes sobre la salud de los atletas en contacto directo con materia fecal, la basura flotante puede reducir la velocidad de las embarcaciones, con consecuencias catastróficas para los competidores.

Cerca de 75% de las aguas servidas de los 12 millones de habitantes del área metropolitana de Río no son tratadas, y gran parte desemboca directamente en esta bahía de idílico paisaje.

Las autoridades de Río comenzaron prometiendo que limpiarían toda la bahía, luego bajaron la meta a 80% y ahora el gobernador, Luiz Fernando Pezao, afirma que no sabe cuánto podrá limpiarse.