Los refugiados siguen su periplo hacia Austria y Alemania a pie y en autobús

El gobierno húngaro ha tenido que rendirse ante la evidencia, como lo hizo, el 23 de agosto, la República de Macedonia dejando pasar a través de su frontera- a miles de refugiados desesperados por llegar a la estación de Gevjelija, paso obligado para abandonar el país.

Esta madrugada, el ejecutivo del populista Viktor Orbán ha fletado más de 100 autobuses con los que evacuar a miles de personas que llevan días pidiendo que se les permita abandonar el país.

Una evacuación que no ha estado exenta de incidentes, especialmente, en la estación de Keleti de Budapest, acorralada por miles de policías. Los agentes que, durante días han establecido un cordón para evitar que se instalaran nuevas oleadas de migrantes, han tenido que defender a los refugiados de grupos de hinchas radicales. Éstos se dirigieron en masa a la estación tras el partido de fútbol entre Hungría y Rumanía para provocar a los refugiados.

Así lo contanta en su cuenta de twitter el periodista húngaro Szabolcs Panyi: “La llegada de los autobuses no fue acogida de la misma manera por todos los refugiados. Muchos no escondían su excepticismo debido al trato que las autoridades húngaras les han dado en las últimas semanas”. Según relata Szabolcs Panyi, algunas personas temían ser deportadas o conducidas a un campo de refugiados cerrado si se montaban en un autobús.

El gobierno de Viktor Orbán ha accedido a establecer esta especie de corredor humanitario, como medida excepcional, sin cambiar ni un ápice su política migratoria. A partir del 15 de septiembre “comenzará una nueva era”, según ha prometido tras aprobarse, el viernes, con carácter de urgencia, una reforma de la ley sobre inmigración

Las autoridades austríacas han prometido una acogida digna a los refugiados. Miles de personas se han adelantado a la iniciativa gubernamental orquestando, a través de facebook, una campaña para organizar convoyes privados para recoger a los migrantes que intentan acercarse a la frontera austríaca a pie.

Las imágenes de miles de personas marchando por la autopista M1 han copado las redes sociales. Una marea humana que reta la prohibición del gobierno austríaco de interrumpir el tráfico ferroviario con destino a otras ciudades europeas.

Esta iniciativa le ha salido cara a cuatro activistas austríacos que fueron arrestados, el viernes, en Budapest por intentar conducir en sus coches a un grupo de migrantes hasta Austria. Aportar ayuda a un migrante puede ser sancionado hasta con 5 años de prisión en Hungría. El ministro del Interior húngaro ha prometido liberarlos en breve.

Pese a que, en Austria, ayudar a un migrante sin papeles está sancionado con multas de hasta 5 000 euros, los activistas se han basado en un precedente para llevar a cabo esta iniciativa. Hace poco, la Companía Nacional de Ferrocarriles fletó un tren para transportar a los refugiados.

Euronews