Los rituales de flagelación marcan el inicio de la festividad religiosa de la Ashura en Pakistán

Grandes multitudes de chiitas vestidos de negro acudían a la ciudad iraquí de Kerbala este sábado, para celebrar la fiesta de la Ashura que conmemora el martirio del imán Husein, nieto de Mahoma que murió en el siglo VII.

La fiesta chiita de la Ashura que estuvo marcada por atentados en Pakistán y en Bangladesh, transcurría sin incidentes en Irak.

Muchos chiitas viajan desde países vecinos como Líbano y desde el sudeste asiático, para participar en las procesiones, algunas de las cuales incluyen flagelaciones.

La fiesta chiita de la Ashura, celebrada en el mes islámico de Muharram, conmemora el martirio del imán Husein, nieto del profeta Mahoma, muerto en la batalla de Kerbala en Irak en el año 680.

Los fieles se reúnen ante la cúpula dorada donde descansa el imán en Kerbala y agitan los pañuelos en señal de duelo.

Algunos fieles se flagelan al ritmo de los tambores con cadenas o con cuchillos, manchando de sangre sus vestimentas blancas, símbolo del luto.

La fiesta ha quedado marcada por los ataques en años anteriores por lo que las autoridades iraquíes han desplegado miles de efectivos en todo el país.

“Nuestras fuerzas han establecido un plan de seguridad con más de 20.000 miembros de las fuerzas de seguridad”, dijo en una conferencia de prensa el viernes en Kerbala Qais Jalaf Rahima, un comandante del ejército.

Esta fecha, la fiesta más triste para los chiitas, ha adquirido un carácter político y algunos aprovechan para expresar su hastío hacia la clase política.

“Recordar al imán Husein nos da la fuerza para luchar contra la corrupción y contra los responsables que están en el gobierno”, contó Kadhem Husein, de 52 años, que viaja todos los años a Kerbala para la Ashura.