Nasa apuesta por los microsatélites para la exploración espacial

Será el primer vuelo del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la Nasa, un vehículo de 32 pisos, diseñado para transportar seres humanos más allá de la Luna, con el que la agencia espacial volverá a autoabastecerse de vuelos espaciales para no depender de Rusia. En 2018, el cohete y la cápsula Orion serán enviadas en una de sus pruebas definitivas cerca de la Luna, momento en que también se soltarán 13 microsatélites o Cubesat, para investigación espacial.

A principios de febrero, la agencia espacial anunció algunos de los elegidos, que irán como carga secundaria en la Misión de Exploración-1 (EM-1). En cierta posición camino a la Luna, los controladores en Tierra enviarán un comando que liberará las cargas, que quedarán alrededor del satélite natural.

“Estos 13 Cubesats que volarán al espacio profundo como carga secundaria a bordo de SLS en EM-1 muestran la intersección de la ciencia y tecnología, y el avance de nuestro viaje a Marte”, dijo Dave Newman, administrador adjunto de la Nasa, en un comunicado. “El SLS está proveyendo una oportunidad increíble para conducir misiones científicas y probar tecnologías más allá de la órbita baja de la Tierra”, agregó Bill Hill, administrador asociado adjunto para el Desarrollo de Sistemas de Exploración de la agencia espacial.

La ventaja del lanzamiento simultáneo es que permitirá bajar los costos para proveer de nuevas misiones para estudiar la Luna desde su órbita, entre otros objetivos.

En la luna

Entre los primeros seleccionados está la misión Skyfire, de la compañía de sistemas espaciales Lockheed Martin, que desarrollará un satélite para sobrevolar la Luna y tomar datos de su superficie, que se sumarán a lo que ya se sabe sobre su composición, estructura, interacción con el entorno espacial y con las partículas solares, entre otros, y que contribuirá a la reducción del riesgo potencial para futuras misiones humanas.

IceCube, otro de los microsatélites, es preparado en la U. Estatal Morehead, de Kentucky, y con una estructura del tamaño de una caja de zapatos, buscará agua congelada y otros recursos en la órbita baja de la Luna, a menos de 100 kilómetros de su superficie.

El Lunar Flashlight, del Centro de Vuelo Espacial Marshall (MSFC) y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa (JPL), buscará, mientras tanto, depósitos de hielo e identificará lugares donde los recursos podrían ser extraídos en la superficie lunar.

También en el satélite, LunaH-Map, de la U. del Estado de Arizona, mapeará el hidrógeno en los cráteres y otras regiones con sombra permanente en el polo sur lunar.

Pre misión tripulada

A ellos se unen el Near-Earth Asteroid Scout (NEA Scout), del MSFC y JPL, de la Nasa, que realizará el reconocimiento de un asteroide, tomando imágenes y observando su posición en el espacio.

BioSentinel, por otro lado, usará levadura para detectar, medir y comparar el impacto de la radiación del espacio profundo en organismos vivos durante largos periodos en el espacio, y CuSP, una estación meteorológica espacial un poco más grande que una caja de cereal, medirá partículas y campos magnéticos en el espacio. Esta última verificará si sería práctico tener una red de estaciones para monitorear el clima espacial.

“Será capaz de observar los acontecimientos en el espacio antes de que lleguen a la Tierra”, dijo Mihir Desai, investigador de la misión, en un comunicado.

Otras tres misiones serán determinadas a través del desafío Cube Quest, en las que otras instituciones podrán enviar sus propuestas, que serán elegidas en 2017. Y las tres restantes serán reservadas para los socios internacionales de la agencia especial.

“Es un experimento pionero clave para futuras misiones planetarias a pequeña escala”, dijo el científico del IceCube Avi Mandell. “Creo que el futuro parece brillante para la ciencia en CubeSat, debido a su fantástica versatilidad. Una vez que entendemos cómo diseñar estas plataformas, las posibilidades son infinitas en cuanto a lo que podemos hacer con ellos”, aseguró.

A pesar de la rápida evolución de los microsatélites, hasta ahora su uso se ha limitado a investigaciones en la órbita baja terrestre, estas misiones, en parte, contribuirán a probar nuevos usos.