Obispos de Bolivia dicen que el narcotráfico penetra en el Estado y nutre la economía

Los obispos de Bolivia afirmaron el viernes en una carta pastoral que el narcotráfico penetra incluso en las estructuras del Estado y en las fuerzas del orden y que la economía del país se nutre en parte de los recursos generados por las drogas.

La Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) expuso su posición sobre el narcotráfico y la drogadicción en la carta pastoral «Hoy pongo ante ti la vida o la muerte», presentada por varios obispos, entre ellos el secretario general de esa entidad, Aurelio Pesoa.

«Como es de dominio público, el narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias», señala el documento.

La corrupción, agrega, «ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado».

El documento cita los casos de dos exjefes antidroga, uno de ellos condenado en Estados Unidos por narcotráfico, René Sanabria, y el otro, Oscar Nina, preso enBolivia acusado de enriquecimiento ilegal y de contactos con narcotraficantes.

También menciona el hecho de que un contratista de la petrolera estatal YPFB haya sido detenido por presunto narcotráfico, en alusión al empresario boliviano José Luis Sejas Rosales, arrestado hace poco para un proceso de extradición hacia Argentina.

Los obispos agregan que la economía de Bolivia «se nutre, en parte, de recursos provenientes del narcotráfico, lo que la distorsiona» y reafirman que eso falsea el mercado productivo.

«El lavado de dinero, el movimiento financiero que ello genera, contribuye a la liquidez monetaria y crecimiento de los sectores de servicios y consumo que afectan y desincentivan lo productivo y a sectores generadores de empleo. Contribuye a un escenario de crecimiento económico, pero anulando el desarrollo», sostienen.

También afirman que el narcotráfico, en un contexto de deficiente fiscalización y corrupta administración de justicia, representa un «grave peligro para la convivencia pacífica, la seguridad ciudadana y jurídica, la soberanía del Estado y el desarrollo del país».

Sobre los cultivos de la hoja de coca, que son materia prima para la cocaína, la carta pastoral indica que «no es mala la hoja de coca, lo que es malo es cuando se la transforma en cocaína».

Defiende que el consumo tradicional de hoja de coca tiene un valor cultural y medicinal para los pueblos andinos, pero quien la cultiva para la producción de cocaína «es parte de la cadena del narcotráfico y tiene una responsabilidad ética y penal ineludible».

Los obispos aseguran que con la carta pastoral quieren abrir un diálogo sobre la prevención y la lucha contra el narcotráfico y la drogadicción, ofrecer un futuro más esperanzador para los jóvenes, cuidar y respetar la naturaleza, garantizar el respeto a los derechos de las personas en el marco de la seguridad ciudadana.

EFE