Gobierno condecora a dos jesuitas españoles por su compromiso con los pobres

El presidente Evo Morales condecoró el martes con el Cóndor de los Andes a los jesuitas hispano bolivianos Xavier Albó y Mauricio Bacardit en reconocimiento de décadas de compromiso con la democracia y los pobres.

El mandatario entregó las máximas distinciones de Bolivia en un acto en el Palacio de Gobierno, donde ambos religiosos catalanes, en particular Albó, hicieron observaciones polémicas sobre la política del país y el Gobierno de Morales.

El antropólogo y lingüista Albó (1934) dijo que si el sucesor de Evo Morales fuese el ministro de Exteriores, David Choquehuanca, habría continuidad en la demanda marítima contra Chile, que ahora cursa en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

“Después tú, Evo, puedes estar otra vez después del David”, dijo en tono de broma el religioso en alusión a otro posible mandato a futuro de Morales.

Los movimientos sociales afines a Morales insisten estos días en que el mandatario debe volver a presentarse como candidato en 2019, pese a que la mayoría de los bolivianos rechazó en un referendo de febrero una reforma constitucional para permitirle esa posibilidad.

Albó confesó en su discurso que en el referendo del 21 de febrero dudó entre votar sí o no sobre la reforma legal que buscaba Morales para poder tener una cuarta candidatura, pero el religioso dijo que no pudo sufragar porque nadie lo trasladó a su colegio electoral.

También reivindicó la importancia de no ser “llunk’u” (adulador en aimara) y seguir como “librepensante” frente al Gobierno, a pesar de haber recibido hoy la más alta condecoración estatal.

Según Albó, el “ama llunk’u” (no seas adulón) y “ama ch’in” (no callar cuando hay que hablar) deben sumarse a la trilogía moral andina del “ama suwa” (no seas ladrón), “ama llulla” (no seas mentiroso) y el “ama quilla” (no seas flojo).

El jesuita también criticó que el Gobierno esté construyendo un laboratorio atómico con fines pacíficos y de sanidad, según se ha señalado oficialmente, antes de asegurar la salud básica en todo el país, lo que definió como el “desafío más importante que todos los demás” y un esfuerzo “urgente”, “barato” y “muy rentable”.

El filósofo y teólogo Bacardit (1936) valoró el reconocimiento por el trabajo que ha estado tratando de hacer “durante más de cuarenta años por el bien” de las “minorías postergadas y marginadas”.

Los aplausos del público lo interrumpieron cuando dijo que la condecoración tiene que ser para la gente pobre a la que han intentado ayudar “para que ellos asuman su verdadero protagonismo y pasen a tener días mejores con justicia y con libertad”.

Durante el discurso que cerró el acto de condecoración, Morales recordó sus principios como militante campesino y haber recibido enseñanzas de parte de Bacardit y Albó, que trabajaron siempre en temas vinculados con la realidad indígena y campesina.

“Nos formaron para liberarnos, para no callarnos”, sostuvo Morales, que también agradeció a los jesuitas “su esfuerzo y su compromiso con los más marginados, con los más pobres”.

“Gracias por acompañarnos en nuestra lucha por los más pobres, por educarnos, por enseñarnos, por formarnos como líderes para que ahora momentáneamente estemos al servicio”, terminó Morales.

De su parte, Choquehuanca, que es aimara como Morales, destacó la colaboración de Albó con los movimientos indígenas desde los años ochenta y su papel en la lucha por el acceso a la tierra.

“Yo les pediría seguir con el pueblo y no dar comida a los que están contra el proceso de cambio”, exclamó el canciller.

En Bolivia se conoce como “proceso de cambio” a las reformas políticas, sociales y económicas que aplica Morales desde 2006.

EFE