Evo Morales viaja al Vaticano para reunirse con el papa y asistir a un simposio sobre justicia social

El presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó el miércoles al Vaticano para reunirse con el papa Francisco y asistir a un simposio sobre justicia social, en el que también estará su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa.

El avión presidencial partió pasadas las 20.50 hora local desde un aeropuerto militar en Cochabamba.

La reunión entre el sumo pontífice y el gobernante boliviano está prevista para el viernes, mientras que la participación de Morales en el simposio será el sábado.

Además de Morales y Correa, a ese encuentro también asistirán el aspirante a la candidatura presidencial demócrata en Estados Unidos Bernie Sanders y el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Orondo, presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, organizadora del evento.

El simposio versará sobre justicia social y se celebrará 25 años después de la publicación de la encíclica del santo Juan Pablo II “Centesimus Annus”, según informó la Santa Sede.

El viaje de Morales se produce en medio de una nueva polémica entre el Gobierno boliviano y los obispos por una carta pastoral en la que denunciaron que el narcotráfico ha penetrado incluso en las estructuras del Estado y en las fuerzas del orden.

El Gobierno ha rechazado las afirmaciones de la Iglesia y ha defendido los resultados de su política antinarcóticos.

A principios de mes, el mandatario anunció que se quejará al papa de que la Conferencia Episcopal de Bolivia no reconozca los logros de su Gobierno y también por las críticas que le han hecho los obispos, por las que dijo sentirse “discriminado”.

Desde que llegó al poder en 2006, Morales, que asegura ser “católico de base”, ha polemizado con la jerarquía católica local por las críticas que hacen los religiosos al Gobierno en asuntos políticos, sociales y económicos.

La llegada de Francisco a Bolivia en julio de 2015 puso paños fríos a la tensa relación y permitió que el Gobierno dialogara por primera vez en mucho tiempo con la cúpula católica para coordinar la bienvenida, aunque sin tocar los temas controvertidos.

EFE